jueves, 10 de enero de 2013

A una mujer exquisita


El arte alberga en tu alma
sin control del corazón
y al decirlo con palabras
se refleja un desconcierto.

Cantas a la libertad
y estás llena de expresión,
naces como el manantial,
te diluyes en el viento
cual efímera amapola
desde un campo de ilusión,
pincelada carmesí
que el pintor puso en el lienzo.

Lucir entre mil estrellas
es la base de tu amor
conservando siempre errantes
ese espíritu y contento.
Aprendiste a brillar sola,
te convertiste en un sol
navegando cada noche
por distinto firmamento.

Y, sin perder la cordura,
tornas la imaginación
para ofrecer la belleza
que encierra tu sentimiento.
No descartas el perfume
que te ha brindado una flor
y a tu paso siempre exhalas
cien aromas en silencio.