domingo, 29 de septiembre de 2019

Muy interesante todo amigo Antonio.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Encantamientos

Para aquellos que no han oído aún mi relato en audición “encantamientos” que ha sido dramatizado por los estudiantes de Periodismo con motivo de la Semana Complutense de las Letras, dedicado al Centenario de Cervantes, podéis verlo y sobre todo oírlo en el blog, http://primaduroverales.wordpress.com/

lunes, 19 de diciembre de 2016

lunes, 22 de septiembre de 2014

Publicaciones



Género: Narrativa
Título:El silencio de las sombras
Autor: Pedro Mateos Sánchez
Páginas. 214

La superación es, sin duda, un hilo fundamental de esta novela. Las sombras silenciadas quieren salir a  la luz y buscan su medio a través de una biografía. La vida de un hombre mayor y enfermo, repleta de vicisitudes, que son como pruebas a superar en cada momento, en cada paso que da y en las circunstancias más adversas. Contada a un joven escritor elegido por él, enumera el hombre uno por uno los hitos del pozo en el que se va hundiendo, como el que baja a los infiernos, de donde luego tiene que salir.
Es, al mismo tiempo, una vida llena de soledad, de supervivencia, de lucha consigo mismo y contra el mundo. Importantes son la felicidad buscada y la soledad impuesta. Estos dos protagonistas nos van a dar entrada, en estas páginas, a otros personajes, no menos importantes por aparecer como secundarios, hilos precisos para la trama y el desarrollo de este argumento.
Nos iremos encontrando mundos paralelos que se funden en uno en la distancia, en el tiempo, en los  personajes, cuando las sombras hablan. Quizás es un desenlace esperado, o tal vez no. El lector sacará sus propias conclusiones al elegir entre la casualidad o el destino.

jueves, 10 de enero de 2013

A una mujer exquisita


El arte alberga en tu alma
sin control del corazón
y al decirlo con palabras
se refleja un desconcierto.

Cantas a la libertad
y estás llena de expresión,
naces como el manantial,
te diluyes en el viento
cual efímera amapola
desde un campo de ilusión,
pincelada carmesí
que el pintor puso en el lienzo.

Lucir entre mil estrellas
es la base de tu amor
conservando siempre errantes
ese espíritu y contento.
Aprendiste a brillar sola,
te convertiste en un sol
navegando cada noche
por distinto firmamento.

Y, sin perder la cordura,
tornas la imaginación
para ofrecer la belleza
que encierra tu sentimiento.
No descartas el perfume
que te ha brindado una flor
y a tu paso siempre exhalas
cien aromas en silencio.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La carta (relato)


David salió de su casa, de West 43rd street, sin rumbo fijo. Al salir, recogió la carta, con el sobre intacto que había recibido días atrás, la dobló y la guardó en un bolsillo. Miró a ambos lados y comenzó un caminar lento, muy lento, ceñido en contradicciones, en su cabeza bullía todo un mar de dudas. Se sabía necesitado de descanso, pero un fino aire primaveral en la cara lo estimuló a seguir. Atravesó Times Square como un sonámbulo, a pesar de la multitud, y sus pies le condujeron por la 7th Avenida hasta un Central Park repleto de niños. Los gritos de los juegos repercutían en sus oídos como golpes, causándole cierto malestar, habría querido acallar sus voces, pero no era posible, siguió caminando con torpeza hacia un lugar más tranquilo, donde hubiera menos público. Cualquier clase de sonido le molestaba, el canto de los pájaros, el rodar de las bicicletas, el entorno entero le incomodaba. Los pies le condujeron hasta cerca del lago (The Lake), y de tanto ansiar la paz…, el silencio…, sus deseos parecieron venir a cumplirse. El parque enmudeció de repente, de extraña manera. David dejó de sentir el aire en su rostro, la brisa en sus manos, y al ver que las nuevas ramas y hojas en los árboles también estaban quietas, demasiado quietas, comenzó a preocuparse. Nada se movía alrededor, todo estaba sumido en esa especie de magia. Y él ¿qué me ha pasado? Creyendo no poder soportar ese absurdo, intentó escapar de allí, no comprendía aquello. Minutos antes todo estaba en movimiento, se oían las voces, murmullos lejanos, trinos de jilgueros y hasta el chapoteo de algunos peces en el lago. Lo normal de la primavera, pensaba David. ¿Qué había ocurrido pues, para que todo quedase inmóvil a su alrededor, todo excepto sus pensamientos? ¿O era el tiempo, quien se había detenido para él en ese momento, en ese día? No encontraba respuesta a sus preguntas. Se aproximó al lago, se asomó y buscó su reflejo. No sabía porqué contemplar su rostro en aquella opacidad verdosa le espantaba, su imagen aparecía distorsionada en la superficie de las aguas tan quietas y eso le atemorizó todavía más.
Habría querido alejarse de aquello con una manera de andar menos cansina que la que le había traído. No podía moverse. Pero ¿qué le impedía salir de allí? Intentaba comprender las imágenes veladas e irreconocibles de sí mismo en el lago... Recordó otra primavera en la que había dos imágenes reflejadas… A la memoria le vino otra vez la carta y en su pecho una congoja, sintió inquietud por saber su contenido, aunque este fuera adverso. En esos días no había dejado de darle vueltas a lo mismo una y otra vez. Esa condena le quemaba en el bolsillo. Extrajo el sobre doblado y lo extendió despacio, observando los rasgos. No llevaba remite, pero era su letra, la conocía bien. Un año, hacía justo un año que ella se había marchado sin darle una respuesta clara. ¡Dijo que escribiría! ¿Por qué no arriesgarse a saberlo todo ahora? Si le aceptaba, tendría que trasladarse a Europa de nuevo. La opción le entusiasmó, aunque aquello suponía un cambio radical en su vida. Pero si era una negativa –lo que recelaba– subsistiría perdido para siempre en este sucio New York, aislado entre bastidores, tras un telón engañoso y envuelto en la miseria del apartamento de West 43rd street. Una lágrima se deslizó involuntaria por su mejilla derecha. Incapaz de abrir la carta rumiaba insistente. “Habría sido mejor, cuánto mejor que nunca encontrara su destino, tantos correos se pierden… tantas cartas se pierden…”. Aún con el sobre cerrado en una mano se secó los ojos con el puño de la otra, ambos ahora humedecidos. Miró a su alrededor. Sólo el extraño y misterioso silencio dominaba el amplio espacio. ¿Huir de la soledad…, dónde se puede huir? Decidió romper la carta en mil pedazos y arrojarla a las aguas inmóviles. Y observó con calma cómo los fragmentos de papel se hundían rápido hacia la negrura del lago, unos más deprisa que otros, tal vez unas letras pesaban más y se abrían paso con otra intensidad… cuando el último trozo de papel venció la superficie parecieron moverse las aguas de alrededor, se formó una onda, luego otra mayor y después algunas hojas flotantes navegaron otra vez guiadas por un ligero viento.
Sintió entonces como el aire volvía a acariciar su rostro, sus manos, aliviándole, y sólo así pudo enfilar con lentos pasos la salida del parque. Los gritos de la chiquillería llegaron de nuevo hasta él desde una zona infantil. Algunos de los paseantes se fijaron en su lánguida manera de andar, casi arrastraba los pies. Él los miraba con ojos borrosos. Todos parecían conocer su adversidad y el mensaje de aquella carta. Deben ser los efectos de estos aires primaverales, comentaban al verle y sonreían, y él ¿por qué me miraran así?, ¿acaso ellos saben más que yo? Estoy tan cansado…

jueves, 1 de julio de 2010

Publicaciones


Género: Narrativa. Título: Anabel
Autor: Pedro Mateos. Páginas: 170

Foto: Ángela de Goya (detalle)
SINOPSIS: Aunque parezca hacerse alusión a hechos concretos que puedan reflejar recuerdos de una vida pasada, es una novela de ficción, los personajes nada tienen que ver con la realidad, aunque muy bien podrían ajustarse al reflejo de cualquier estampa real. Los espacios o lugares que se describen en ella podrían ser verídicos aunque se prefiere dejarlos un poco en el anonimato, y con los cambios de lugar sólo se pretende ayudar al desarrollo del relato. La situación, muy bien podría darse en alguna parte y compararse con la vida de diferentes personas, sólo se busca mostrar un reflejo de la sociedad, un pasar por la vida, sin duda a veces más triste y otras más dichosa, tal como se ve a los ojos del lector, sin tiempo definido, o tan relativo como es la propia vida real.




Genero: Poesía. Título: Poemas de Inquietud y Calma
Autor: Pedro Mateos. Páginas: 76

Foto de nubes
SINOPSIS: En esta obra la poesía nos lleva, sin duda alguna, a una de las más intrínsecas condiciones humanas, se reflejan los recuerdos de una vida pasada, o presente. La diferencia entre el relato y la poesía estriba en que aquí puede uno permitirse navegar por el mundo de la ilusión, por todo aquello que, si bien sólo se ha vivido en los más profundo del pensamiento, ¿a quién no le habría gustado vivirlo como algo cierto, como una realidad? Aunque el espacio y el tiempo no tienen aquí mucha coexistencia, lo que sí importa son las situaciones, el paso por una vida, una veces más triste y en ocasiones más feliz, donde lo que cuenta son las inquietudes del ser humano, y no tanto los hechos reales.